El día en que manejamos la Nissan GT-R

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Escrito por Álvaro Peña Suárez

Una camisa a cuadros de color café y una corbata que combinaba algunos tonos dorados con beige realzaban un poco la apariencia que tendría esa noche. Era noviembre de 2014 y estaba invitado a la celebración por los 80 años que cumplía la marca Nissan. 

Poco podía aparentar mis 17 años frente a una multitud de personas ejecutivas, pero mi trabajo debía hacerlo absolutamente concentrado. Más allá de que se presente la renovada gama Nissan 2015, iban a develar a lo impensable: la Nissan GT-R.

 

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Nissan GT-R│Fotografías: Álvaro Peña Suárez

Un sólido color blanco, unas líneas que recuerdan más a un robot transformer que a un vehículo y unas especificaciones que dejaban con los pelos de punta hasta a la persona menos conocedora del automovilismo. Con una tela de color rojo, destapaban a toda una leyenda. 

En aquel entonces este blog apenas tenía apenas 5 meses de nacimiento, sin embargo, este suceso era digno de destacar. Una fotografía con el presidente de Nissan en Bolivia, Marcos Córdova, me recuerdan aquel día en el que nunca imaginé que llegaría a manejar ese auto.

Viniendo un poco más al presente, en diciembre de 2017, tres años después, el blog ya había crecido bastante y desde entonces me acompaña mi amigo Luis Andrés Carrasco. Él se encarga de la dirección creativa y filmación cuando realizamos pruebas de manejo en la ciudad de La Paz. 

Teníamos la idea de realizar un especial de fín de año y como no podíamos reventar autos a lo Top Gear, creíamos que sería un gran, –muy imposible-, plan manejar la Nissan GT-R.

Para nuestra buena suerte, siempre tuvimos buenas relaciones con la marca en cuanto al préstamo de vehículos se refiere. Con un poco de temor, me contacté con Marcelo Fernández, gerente de la importadora Taiyo Motors (Nissan en Bolivia), quien amablemente aceptó mi propuesta de conducir uno de los vehículos más rápidos del mundo. Para nuestro especial de fin de año también pedimos la Kicks para poder entrevistar a una gran amiga: Carla Tejerina, directora de la revista Cosas.

 

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Con una complicada tarea de hacer periodismo automotriz en Bolivia, nos habituamos en ese momento a que nos prestarían solo una mañana o una tarde los vehículos de test drive, algo que cambiaría con el paso de los años. Me pidieron día y hora para manejar la GT-R.  Yo elegí el lunes 17 de diciembre para el gran día. Agendé la prueba para las 14:15.

Lo primero que hice al confirmar este vehículo fue avisar emotivamente a Luis de que nos prestarían el auto, algo que jamás habíamos pensado que sucedería. 


El día GT-R
Recuerdo perfectamente ese lunes 17, tenía clases en la universidad por la mañana y poco era el esfuerzo para atender mis clases, tenía el 100% de los pensamientos en la fiera que manejaríamos. Salía a las 13:30 de mi casa avisando a mi madre de que hoy me tocaba conducir el auto más veloz y caro hasta el momento. Ella me dio su inigualable bendición, algo que realmente necesité para tremendo nerviosismo el que tenía.

 

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Llegué a las oficinas de Taiyo Motors en la avenida Costanera de la ciudad de La Paz, Bolivia y me dirigí a recepción con la siguiente rase: “vengo a manejar la GT-R”. Naturalmente, quien me atendió me vio un poco aturdido pero él ya tenía conocimiento de mi llegada.

Me llevaron a un sótano completamente oscuro, donde ahora es un lugar de entrega de vehículos a clientes.

Encendieron la luz y ahí estaba, la majestuosa Nissan GT-R de color blanco que había visto por última vez en la celebración de los 80 años de Nissan. Me indicaron que tenga especial cuidado con la parte delantera, puesto que por la topografía paceña, el vehículo era sensible a rasparse.

 

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Una indicación específica que también me dijeron fue que no tocase el selector de modo de manejo, algo que, de hacer caso al pie de la letra, sería poco apasionado de mi parte. Claramente probaríamos cada una de las funciones de la coupé. Sacaron el modelo hasta el parqueo externo de las oficinas y me dieron las llaves. “Es todo tuyo, disfrútalo”. 

Esperé unos 10 minutos hasta que llegue Luis, mientras tanto estaba asimilando poco a poco la bestia que iba a manejar. Finalmente mi amigo y compañero llegó. Miré como él se quedó congelado al ver la GT-R, entró y le dije ¡empecemos!

Por supuesto que no estaba habituado a manejar un bólido con más de 500 caballos de fuerza, bajamos lentamente la Costanera y llegamos al parque de Las Cholas, donde comimos algo antes de comenzar nuestra hazaña. Comenzamos nuevamente a manejar el vehículo y aceleramos de manera contundente en la recta de la avenida Costanera hacia el norte. 

Para hacerse una idea, la Nissan GT-R tiene un motor V6 bi-turbo, 550 caballos de fuerza y 632 Newtons-metro de torque. Acelera de 0 a 100 kilómetros por hora en apenas 2,7 segundos. Está muy claro que La Paz no es el mejor lugar para probar un automóvil de este calibre, pero disfrutamos lo que pudimos. 

Algo que indiscutiblemente debíamos hacer, era probarlo en curvas. El sistema de tracción 4x4 le da un agarre excepcional. Es como si se tratase de un tren pegado a sus rieles. Sin embargo, las calles nos recordaban a cada momento que estábamos en La Paz y  eso implica un estado muy pobre del pavimento. Cada bache se siente; en cierto punto, ya nos habíamos acostumbrado a esta sensación seca de la suspensión. Este modelo está más pensado como para las calles europeas o estadounidenses. Incluso, sin ir lejos, la ciudad de Santa Cruz de la Sierra es un lugar más ideal.

 

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Dimos aproximadamente 8 círculos (ida y vuelta) entre la avenida Kantutani y la avenida Sánchez Lima de la zona de Sopocachi. Es que, con este vehículo, uno queda enviciado con su desempeño en curvas. Luis aprovechó de avisar a un amigo suyo del Godzilla que estábamos probando, él llegó y se quedó sin palabras con el diseño de la GT-R.

Probamos los modos de manejo. Uno es confort que en realidad pone a este auto en un modo “civilizado”, donde hay mejor control del acelerador para no matarse a la primera pisada. Luego está el modo “R”, que proporciona todo el potencial del motor.

La transmisión tiene doble embrague, pero es automático. Claramente es una contradicción técnica, pero toma sentido en un vehículo deportivo. Un embrague se dedica a las marchas pares y el otro a las impares. El resultado es un paso de marchas rapidísimo; el modo manual funciona a la perfección y permite hacer rebajes de caja bruscos sin problemas, todo esto ayudado por unas preciosas levas detrás del volante.

Con tanta diversión, habíamos olvidado que teníamos que filmar al coche. Nos dirigimos a la zona de Achumani a una plaza donde habitualmente realizamos tomas estáticas y las fotografías de todos los vehículos probados por Motores Bolivianos.

 

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Llegamos a nuestra locación, teniendo mucho cuidado con los rompemuelles que, increíblemente, nunca raspamos. Bueno, nunca fue la intención de raspar, pero hemos tocado el suelo con modelos muchos más altos que este.
No tengo dudas que este fue uno de los autos que más rápido hemos filmado, puesto que las ganas de seguir manejando nos atraían más y más. Durante este trabajo, todas las personas que pasaban lo veían indiscriminadamente, incluso una llegó a sacarnos una foto. Gajes del oficio.

Estábamos tan atontados con la GT-R que ni siquiera le hicimos tomas al interior ni tampoco filmamos la explicación del manejo, algo que nos dimos cuenta al editar y sí, dolió mucho. Para nuestra suerte, las pocas tomas que realizamos mostraron plenamente la belleza de este auto.

Cuando culminamos la parte “periodística”, fuimos darnos un último paseo por la Zona Sur. Si hay algo que no nos había pasado antes es que, nos tomen fotos como si de paparazzis se tratase. Todo el mundo mira al vehículo. Razón no les falta, los aros de aluminio forjado de 20 pulgadas llaman la atención. Las entradas de aire encima del capot tienen la misión de complementar la refrigeración al poderoso motor V6.

Más aun enfocándonos en la parte trasera, donde la historia y herencia de este modelo se traducen en las luces dobles con técnica de LED, donde se exhibe con orgullo la insignia GT-R. Un alerón nada indiscreto, el cual está fabricado en fibra de carbono, le proporciona la presión necesaria para mantener pegado al suelo esta modelo de 550 caballos.

 

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Llegamos a la avenida Montenegro, donde nos cruzamos con el padre de Luis, el cual quedó absorto al ver a su hijo conducir un auto para nada convencional. Tuvimos que hacer vuelta y media para no pasar por el rompemuelle de la Calle 21 esquina Montenegro, no podíamos arriesgar a un bólido que cuesta 250.000 Dólares en Bolivia. El sistema de audio está firmado por Bose; si bien hay marcas más “premium” como Bang and Olufsen, el trabajo acústico realizado en este modelo es destacable.

Absolutamente todos y todas nos miran, pero quizás no se les pasaba por la cabeza que no nos quedaba ni un centavo para tan siquiera comprarnos un par de sándwiches.

Desgraciadamente, ya se oscurecía y teníamos que devolver la unidad. Volvimos a la Costanera, esta vez a la parte final sur donde completamos tomas en movimiento. Disfrutamos lo último que podíamos con este auto antes de dejarlo.

Ya eran las 18:30 y llegamos a las oficinas de Nissan. Sacamos nuestro equipo y pertenencias, me dirigí donde el guardia para entregarle las llaves. Por fuera sonriente, por dentro con el alma rogando para tener más tiempo de manejar.

 

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De los cientos de vehículos que probamos, indudablemente este fue el más caro, veloz y prestigioso modelo que pasó por el garaje de Motores Bolivianos. Claro, lo paradójico fue que después de conducir esta joya automotriz, tocaba volver a casa en minibús como buen periodista del pueblo.
Esta experiencia contrasta con otros modelos súper económicos que manejamos, no obstante, ayuda a enriquecer el criterio para probar otros vehículos. Manejar la GT-R es simplemente comparable con la palabra éxtasis.
 

Vehículo probado: Nissan GT-R

Motor

3.800 c.c./6 cilindros/Bi-turbo

Potencia

550 HP

Transmisión

Automática 6 vel. doble embrague

Consumo promedio

8,4 Km/l

Precio de partida

250.000 USD


 

Modelo

Nissan GT-R

Importador

Taiyo Motors S.A.


La experiencia en imágenes

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Una mirada siniestra.

 

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El color blanco le da una elegancia absoluta al ya deportivo diseño.

 

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El coeficiente aerodinámico es de 0,27; eso es muy bueno.

 

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Luces LED para todas las funciones, un diseño claramente reconocible.

 

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Las luces circulares se mantienen como herencia de las generaciones previas.

 

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Los tubos de escapes dobles hablan en claro del potencia del vehículo.

 

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Las manijas están diseñadas para no generar resistencia aerodinámica. La entrada es sin llave.

 

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Unos magníficos aros de 20 pulgadas en aluminio forjado y las pinzas de freno subrayan su carácter deportivo. Las salidas de aire ayudan a la aerodinámica.

 

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Aunque no lo parezca, también los espejos buscan reducir la resistencia al aire.

 

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El capot tiene los extractores de aire para enfriar la bestia de 550 caballos de fuerza.

 

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El alerón está hecho en fibra de carbono para reducir peso.

 

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Un tablero ya anticuado pero que mantiene el alma deportiva.

 

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Vidrios eléctricos de un solo toque, botones típicos de Nissan.

 

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Este es el interior de laversión 2017, muy deportivo y de calidad.

 

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La posición de manejo es excelente, el volante regula en altura y profundidad.

 

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La cámara de marcha atrás ayuda mucho con el tamaño que tiene la máquina.

 

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La calidad es de altísimo nivel, sin embargo, aún no está a un nivel "premium".

 

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El techo en color negro aumenta el espíritu de carreras de la GT-R.

 

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Cuero genuino cubre los asientos tipo butaca firmados por Recaro.

 

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El agarre en curvas es excepcional y tiene múltiples regulaciones.

 

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GT-R: un símbolo que nos recuerda la leyenda que estamos manejando.

 

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En este modelo, el sistema de sonido BOSE tiene muy buena configuración.

 

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Un maletero increíblemente gran para tratarse de un super deportivo.

 

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El corazón de la GT-R.

 

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Cada motor es hecho a mano por un artesano "Takumi".

 

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Manejo excepcional y que envicia en pocos segundos.

 

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No deja indiferente a nadie.

 

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Pasa las curvas como si de un tren se tratase.

 

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Festejo de los 80 años de Nissan, junto al CEO de Taiyo Motors, Marcos Córdova Achá. Sí, tenía 17 años.

 

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Una experiencia inolvidable junto a Luis Andrés Carrasco, director creativo.

 

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GT-R: tres letras que lo dicen todo.

 

*Este vehículo fue probado con fines periodísticos. Conozca nuestra política de relaciones públicas escribiéndonos a motoresbolivianos@gmail.com